2021. Concepción. Residencia en ecosistemas humanos y transformaciones urbanas | TTU

Concepción 

Fede Gloriani, Argentina.

Ecosistemas humanos y transformaciones urbanas

LABORATORIO DE RADIOCICLETAS

La propuesta con la que apliqué a la residencia fue la creación de un espacio de laboratorio colaborativo en el cual intentamos (con o sin éxito) adaptar bicicletas comunes y corrientes para que desde ellas se pudieran emitir señales de radio FM y en que cada ciclista pudiera recorrer la ciudad ofreciendo su propia programación. La ciudad se convertiría así en soporte y, al mismo tiempo, en contenido del mensaje.  El plan era buscar componentes en la basura electrónica y construir con ellos transmisores de radio y dinamos para alimentarlos pero el énfasis de la propuesta no estaba puesto en las radios ni en las bicicletas sino en el propio taller, como un espacio de encuentro y construcción colectiva de conocimiento.

Entre los meses de febrero y marzo nos reunimos con un grupo de aproximadamente diez personas, en Casa 916 para conversar, conocernos, ver tutoriales, leer foros de electrónica y aprender haciendo.

Tanto las radios como las bicicletas son herramientas para interpretar y reflexionar sobre la espacialidad en la ciudad. El canal que utiliza una es el aire, mientras que la otra emplea calles, veredas o ciclovías. Las particularidades de esta ciudad, Concepción, eran desconocidas para mí antes de la residencia, con la excepción de algunos datos mínimos a los que llegué por google maps o por leer algún que otro artículo en Wikipedia o en la prensa local vía internet y que pude cerciorar durante mi estadía.

Entre toda la data que fui encontrando, me interesé por la siguiente >

Del total de los medios de comunicación que se consumen en Concepción (radio, televisión, prensa), el 62% son nacionales con sede en Santiago y sólo el 38% genera y difunde contenido local. Cuando llegué entendí que esta afirmación contemplaba solamente los medios masivos que todavía operan por broadcasting y no medios alternativos ni redes sociales. Además de eso, la mayoría de la gente no escucha tanta radio como yo esperaba, y quienes lo hacen prefieren hacerlo por streaming o podcast más que por aire. De los cien canales que hay disponibles en el dial de FM, sólo veintisiete están ocupados. El resto es aire libre.

Todas estas empresas de comunicación se ven afectadas por la ley 20.750, que prevé el apagón analógico para el año 2024 y que determinará oficialmente la obsolescencia de un montón de aparatos. Siempre puede discutirse a nivel conceptual si un aparato puede o no ser obsoleto, pero este tipo de leyes deben interpretarse como una toma de posición por parte del estado en esa discusión, por eso es que se habla de obsolescencia oficial. El estado, en complicidad con las grandes empresas de la comunicación, decretan que a partir de 2024 un montón de aparatos no podrán usarse y pasarán a convertirse en basura.

En el apartado “Economía” de la entrada de Wikipedia sobre Concepción, la actividad económica más ponderada es Reparación de Transmisores de Radio y TV, Aparatos para Telefonía y Telegrafía con Hilos, que representa la actividad económica con mayor índice de Ventaja Comparativa Revelada, llegando casi al 30%. Aún sin tener muy claro qué significa “Ventaja Comparativa Revelada” y teniendo en cuenta que Wikipedia es una plataforma colaborativa, resulta chocante que nadie haya editado esa entrada para referirse al gran negocio de las universidades o de las forestales.

Entre los variados medios de transporte que recorren la ciudad, se destaca un sistema de ciclovías que viene incrementándose desde hace algunos años y que atraviesa tanto la comuna central como todo el conurbano del Gran Concepción. Conociendo la ciudad, entendí que lxs ciclistas no necesitan de las ciclovías, usan su instinto para pedalear por el lugar más cómodo, más ágil y más seguro, ya sea por veredas, calles en contramano, plazas, o lo que sea.

A partir de una reflexión sobre estos elementos respondí a la convocatoria de TTU con otra convocatoria: propuse para mi residencia invitar a quienes estuviesen interesadxs a conformar colectivamente el Laboratorio de Radiocicletería. Los primeros en sumarse fueron los chicos de la Agrupación de Repartidores Penquistas. Si existen personas con un conocimiento tan audaz del espacio urbano probablemente sean lxs repartidorxs, que recorren la ciudad en bicicleta de una punta a la otra llevando mochilas tan grandes como ellxs mismxs. Durante la pandemia, la demanda de repartidorxs se intensificó, así como también su precarización.

La Agrupación de Repartidores Penquistas es una cooperativa de trabajo surgida en contexto de pandemia y, al mismo tiempo, es una organización gremial. Antes de enterarse del Laboratorio de Radiocicletería, ya tenían la necesidad de transmitir un mensaje claro a toda la población penquista y la radio les pareció un buen medio para hacerlo.

Con la difusión que hicimos del Laboratorio se fueron sumando más personas, cada quien con diferentes recorridos y experiencias previas para aportar y compartir. Toto, que es músico y que trabajó varios años en radio; Joaquín, antropólogo, con experiencia en trabajos comunitarios y con una reflexión previa sobre la basura; Seba y Joaquina, artistas y gestores, hábiles en la producción audiovisual, coordinadores de Casa 916; Óscar y Gabriela, estudiantes de arquitectura, lo que otorgó una visión de la ciudad bien diferente a la del resto; Gerald, que también es estudiante de arquitectura pero además aficionado al cine; Fabián, grafitero, artista sonoro e interesado por las radios piratas; Mao, ingeniero electrónico que nos ayudó con todo, además de Fernando, Felipe, Rigo y Lorenzo, de la Agrupación de Repartidores Penquistas.

Trabajar con basura electrónica no tanto por ansias de reciclaje, sino más por llevar a la práctica cuestionamientos y tensiones que puedan existir entre los conceptos de basura y de mercancía en un contexto de capitalismo feroz. Desde hace un tiempo me quedó como costumbre revisar el sitio WordRefence cada vez que estoy elaborando un anteproyecto, y busco allí definiciones y sinónimos de sus palabras claves. Aunque resulte curioso, el formato de diccionario, rígido y lineal, permite una deriva conceptual hasta llegar a ideas en las que unx no estaba pensando, pero que resultan aportes significativos. En una primera instancia busqué basura y mercancía.

La palabra inmundicia es usada en determinados ámbitos como sinónimo de basura y su construcción etimológica hace pensar en que si para gente como Aristóteles (base de la cultura occidental) lo bueno, lo bello y lo verdadero es lo único con razón de ser en este mundo, es porque también había algo presumiblemente malo, feo o falso que no tenía razón de ser, algo cuya existencia en el mundo estaba negada: algo in-mundo.

La palabra existencia, aunque resulte extraño (al menos así me resulta a mí) figura en WordReference como sinónimo de mercancía, una “mercancía que aún no se ha vendido”. A más de dos mil años de Aristóteles, la mercancía es uno de los motores principales del capitalismo y podría haber guardado (hasta hace muy poquito) una relación antagónica con la basura. Pero con el crecimiento de la gestión de residuos y la industria del reciclaje, basura y mercancía guardan una relación dialéctica:

La basura deja de ser basura para convertirse en mercancía, o bien, la basura es mercancía aun siendo basura.

Así como el vínculo entre dos cargas eléctricas genera un campo electromagnético, la tensión entre basura y mercancía genera también un campo en el cual podría decirse (de manera caprichosamente osada) que habitan el arte y la tecnología. Alsina, Rodríguez y Hofma dicen lo siguiente al respecto: “Hoy, mientras continuamos alargando el uso de la etiqueta de «nuevos medios», estos siguen siendo modificados y transformados por el impulso innovador de las tecnologías digitales y su cada vez más rápida obsolescencia programada, empujada por el fervor postindustrial inscrito en nuestras culturas, capitalistas y consumistas por igual. Esa acelerada carrera de obsolescencia tecnológica nos conduce, inevitablemente, a un cada vez más extenso cementerio de medios muertos […]. Desechos materiales de todo tipo acumulándose mientras se convierten en un auténtico problema ambiental, dejando su indeleble huella y contaminando nuestro planeta con sus residuos fuera de control. Aquel ángel exterminador de la historia del que nos hablaba Walter Benjamin reaparece aquí otra vez cabalgando el futuro en nombre del progreso sin mirar la estela de destrucción y desolación que deja a su paso […]. Una estela que hoy no podemos seguir obviando por la irreversibilidad de sus fatales consecuencias para nuestro planeta.”1

Este proyecto habita esa relación para nada sencilla entre basura y mercancía, y explora sus posibilidades críticas y estéticas.

No fue un curso, no podemos decir que hayan sido clases. El método elegido fue de laboratorio: experimentar y aprender haciendo. Empezamos viendo tutoriales en YouTube y reforzamos eso con preguntas a Google, lecturas en foros y consultas puntuales a Mao (ingeniero electrónico).

Entre todxs estuvimos toda la semana desarmando aparatos viejos, rescatando componentes, mirando tutoriales, consultándonos cosas, construyendo conocimiento colectivo. En el grupo había quien no tenía ningún tipo de experiencia en electrónica y había también gente a la que le sobraba o incluso que se dedican profesionalmente a cuestiones relacionadas. A pesar de eso, todo el tiempo intentamos que no existieran diferencias jerárquicas; hacerle frente a los espacios de poder existentes en las prácticas pedagógicas, y no sólo los espacios de poder definidos por quien tiene el conocimiento, sino por quien toma las decisiones. Claramente había una diferencia importante entre mi situación de residente y autor de la propuesta y la del resto, como participantes que aplicaron a una convocatoria. Por eso no digo que lo hayamos logrado, ni que sea fácil lograrlo pero sí que lo intentamos.

Pasaron quince días de laboratorio y al finalizar obtuvimos un dínamo, un rectificador para cargar una batería y un contenido en audio para transmitir. No logramos hacer el transmisor a pesar de haberlo intentado varias veces, con esquemas diferentes, revisando varias veces los componentes y sus conexiones, viendo uno y otro tutorial.

Si pensamos que el objetivo de este proyecto no era construir transmisores sino armar un laboratorio de producción colectiva de conocimiento, podríamos decir que la meta se cumplió. Ahora, pensar en esos términos de efectividad (diferencia entre el objetivo y el resultado a partir de una lógica capitalista, especuladora, planificadora) quizá no sea lo más adecuado para este tipo de situaciones.

Aún si no hubiésemos logrado armar el laboratorio o, incluso habiéndolo armado pero con el sabor en la boca de no haber podido construir los transmisores para salir a la calle, nos complacemos con el proceso y saboreamos el error en tanto postura crítica y energía para el movimiento. Allá por 2012, Lucía Egaña ya se refería al error como “un espacio para la disidencia a los modelos hegemónicos de representación”2 y más o menos por la misma época, en algún manifiesto de la Internacional Errorista puede leerse: “Somos conscientes de lo positivo de errar y desde allí actuamos, vivimos (…) Somos empíricos, fanáticos, y si no damos con el resultado esperado ¡mejor! (…) Prueba y error: jamás dejaremos de equivocarnos”3. En la misma línea, Valentina Montero sintetiza que “desde la precariedad material, e incluso desde el insuficiente conocimiento práctico científico-tecnológico con que [varixs artistas mediales chilenos de los últimos años] han comenzado a desarrollar sus proyectos, el fallo, el riesgo al cortocircuito y la inestabilidad de los sistemas ingresan en el imaginario artístico […] como una impronta que no sólo delata una condición subalterna, sino también una estética de la resistencia y una ética de la desobediencia”4.

Ahora bien, existe otro objetivo que es independiente del laboratorio y al cual un trabajo experimental como el que hicimos no le genera ningún aporte. Me refiero concretamente al objetivo de los repartidores que necesitan compartir con la comunidad un mensaje claro y concreto. Grabamos el siguiente mensaje para ser transmitido por radio, intercalando las voces con sonidos de las aplicaciones de pedidos:

REPARTIDORAS Y REPARTIDORES POR LA DIGNIDAD / BASTA DE PRECARIEDAD LABORAL / NO SOMOS INDEPENDIENTES, SOMOS TRABAJADORES / NUESTRA VIDA VALE MÁS QUE UN PEDIDO / REPARTIDORAS Y REPARTIDORES POR LA DIGNIDAD / BASTA DE PRECARIEDAD LABORAL / NO SOMOS INDEPENDIENTES, SOMOS TRABAJADORES / NUESTRA VIDA VALE MÁS QUE UN PEDIDO / REPARTIDORAS Y REPARTIDORES POR LA DIGNIDAD / BASTA DE PRECARIEDAD LABORAL / NO SOMOS INDEPENDIENTES, SOMOS TRABAJADORES / NUESTRA VIDA VALE MÁS QUE UN PEDIDO / REPARTIDORAS Y REPARTIDORES POR LA DIGNIDAD / BASTA DE PRECARIEDAD LABORAL / NO SOMOS INDEPENDIENTES, SOMOS TRABAJADORES / NUESTRA VIDA VALE MÁS QUE UN PEDIDO

Conversando en tercer tiempo surgió la necesidad de difundir este mensaje independientemente de que los transmisores funcionaran o no. Por eso se decidió hacer la acción tal y como la habíamos imaginado en nuestros encuentros: con los transmisores montados dentro de una mochila de Uber Eats, pedaleando por la calle, acercándonos a los colectivos5 para interferir la radio que vayan escuchando. Claramente, si los transmisores no funcionaban entonces la radio no sería intervenida, pero entendimos que si difundimos un registro audiovisual de la acción con el audio editado para que se escuche el mensaje de los repartidores, la acción sería igualmente efectiva. La audiencia de ese audio ya no serían lxs pasajerxs de los colectivos, sino cualquier persona que nos siga en redes sociales y pueda ver ese video… Fake, post verdad o como se quiera llamar.

Como un fantasma6, aparece aquí una obra de un colectivo argentino a partir de la cual me interesé por primera vez en los usos experimentales de los medios de comunicación. En 1966, Eduardo Costa, Roberto Jacoby y Raúl Escari enviaron a la prensa registros escritos y fotográficos sobre un happening (llamado Happening para un jabalí difunto) que no había existido con anterioridad más allá de ese soporte, argumentando que si en una sociedad mediada nuestra percepción de la realidad es a través de los medios de comunicación, basta con que algo se enuncie en los medios para que sea real.

Ya no importa si los transmisores funcionaron o no funcionaron. No importa si la acción realmente se hizo o no. Resulta más rescatable de toda esta experiencia la conformación de un grupo de trabajo (aunque sea efímero) que cuestione colectivamente la obsolescencia, la generación de basura en un contexto capitalista, el uso de los medios (tanto de broadcasting como de redes sociales) y, sobre todas las cosas, que a partir de ver la gran cantidad de repartidorxs que andan por la calle queda en claro que la principal actividad económica no es, ni cerca, la Reparación de Transmisores de Radio y TV, Aparatos para Telefonía y Telegrafía con Hilos.

Referencias

1 Alsina, P.; Rodríguez, A.; Hofma, V. (2018) El devenir de la arqueología de los medios: derroteros, saberes y metodologías. Artnodes. N°21, 1-10

2 Montero, Valentina. (2015) “Deconstrucciones críticas: Inside the Robot”. en Arte de los medios y transformaciones sociales en Chile durante la ‘transición política’ (1990-2014). Tesis doctoral, Universidad de Barcelona. Barcelona p. 524

3 Internacional Errorista (2011) Manifiesto errorista. Reexistencia. N°3, 31-32.

4 Montero, Valentina op. cit. p. 523

5 colectivo = micro = bus

6 Hal Foster propone lo espectral como una estrategia para analizar relaciones entre obras contemporáneas y modernas o posmodernas. Una obra nueva existe a la sombra fantasmagórica de otra obra inscripta en la historia del arte. Foster, H. (2003) Funeral para el cadáver equivocado. Mil palabras s/d.

Fede Gloriani Estrella (Pergamino – Argentina, 1985) Artista y docente, egresado de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Su trabajo explora cruces interdisciplinarios entre arte, ciencia y tecnología mediante un uso experimental de las tecnologías de la comunicación obsoletas o en vías de obsolescencia. fedegloriani.com.ar