RUDIMENTOS 2

TECNOLOGÍAS DE LA NATURALEZA

[L]a tecnología no es un universal antropológico, es posibilitada y constreñida por cosmologías particulares que van más allá de la funcionalidad o utilidad. Por consiguiente, no existe una única tecnología, sino múltiples cosmotécnicas.

Yuk Hui, Fragmentar el futuro

El segundo volumen de Rudimentos “Tecnologías de la naturaleza” reúne una serie de propuestas que buscan expandir nuestro entendimiento de lo técnico más allá de lo humano, vinculando aspectos energéticos, electrónicos, espirituales y rituales que nos unen y comunican con el origen material y cíclico de la tierra y el cosmos.

Las seis contribuciones de creadores y colectivos latinoamericanos presentes en este número nos invitan a entretejer las micro y macro-escalas que habitamos, a conectar el afuera y el adentro, lo visible y lo invisible, la ecología y la economía. Nos llaman a vincular nuestro cuerpo con los mecanismos y minerales de nuestros artefactos y nuestro entorno, a buscar formas experimentales y experienciales de comunicarnos con lo no humano e interconectarnos con una red de inteligencia mayor, con una otra temporalidad y sensibilidad, con un tiempo y orden sagrado del que somos parte.

¿Cuál es el origen material y espiritual de la tecnología? ¿Cuáles son las fuerzas y entidades que nos conectan con sus mecanismos? ¿Cómo generamos puentes entre el saber ancestral y la tecnología occidental?

Abrimos la presente edición abordando estas interrogantes en la conversación Diálogos sobre arte y tecnología desde el saber ancestral junto a la artista visual e investigadora Bárbara Santos. Su trabajo, basado en el intercambio con sabedores de la Amazonía y compilado en una publicación, rescata la Curación como tecnología y propone el diálogo de saberes como vía para sanar y regenerar nuestra relación con un planeta/cuerpo degradado.

Siguiendo esta búsqueda en el cruce de arte, ciencia y tecnología por medio del diálogo, Biomateriales en Latinoamérica nos presenta un ensayo e investigación a través de una serie de entrevistas, a partir de las que sus autores (Constanza Schmidlin y Cristian Toro) realizan un mapeo de creadores locales que investigan y desarrollan biomateriales. Situados en Latinoamérica, y en simbiosis con los procesos alquímicos de sus territorios, sus propuestas se proyectan como tecnologías sustentables y alternativas futuras que se resisten a la producción capitalista que actualmente domina buena parte del planeta.

Tecno-Humedal del colectivo HAMMAM, nos propone a su vez una cartografía material e interactiva que nos invita a re-conectar con la tecnología húmeda del entramado material y espiritual del agua que circula en nuestro cuerpo/planeta.

¿Cómo se conectan los fluidos del cuerpo y los del territorio? ¿Qué imaginarios surgen del paisaje extraído y degradado?

En sintonía de voces con la propuesta de HAMMAM, el colectivo CENEx (Centro de Estudios de la Naturaleza Extractiva) transcribe tres cápsulas sonoras de su Glosario oral, que entreteje la jerga popular con el lenguaje corporativo-capitalista para poner de manifiesto la explotación del cuerpo y crear así una narrativa que visibiliza las succiones y perforaciones incansables e insensibles del extractivismo.

Finalmente, dos escritos nos vinculan con las plantas como tecnologías que nos comunican con la red inteligente de la biosfera, proponiendo nuevas narrativas, visiones y sensibilidades para conectar con lo no-humano.

Plantasia americana, ensayo transmedial del grupo Panósmico, explora el tiempo como productor de espacio y propone, mediante la escritura y dibujos de plantas (entre otras entidades), formas expandidas de relacionarnos con el cosmos y de reflexionar sobre lo técnico, preguntándonos, por ejemplo, ¿Cómo operan las colonizaciones espaciales de la naturaleza – la regeneración de suelos, atmósferas, temperaturas?.

Del mismo modo, La sincronía del tacto, un cuento de la escritora Gabriela Damián Miravete, combina ciencia ficción y prácticas psicoactivas con plantas para transportarnos a un bosque en México y llevarnos así a experienciar la expansión de los sentidos más allá de los límites de la piel. Reivindicando en su narrativa las ciencias y tecnologías de la conciencia que desde tiempos ancestrales nos conectan con la red inteligente del todo, el cuento nos sincroniza con el cosmos para sentir y pensar el tiempo, la materia y el universo mismo en todos sus niveles de complejidad.

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